Absolución. Canciones de Rafael Berrio liburuaren aurkezpena = Presentación del libro Absolución. Canciones de Rafael Berrio

Absolución. Canciones de Rafael Berrio liburuaren aurkezpena = Presentación del libro Absolución. Canciones de Rafael Berrio

Homenaje a Rafael Berrio

Presentación del libro Absolución. Canciones de Rafael Berrio (La Veleta 2020). Un homenaje al cantante y músico donostiarra, fallecido el pasado 31 de marzo. Con lecturas, versiones y proyecciones, y con la presencia de numerosos creadores, amigos y admiradores de Rafael Berrio.

 

Rafael Berrio (San Sebastián, 1963 - 2020) fue una figura fundamental de la música de nuestro país, y de la llamada Nueva Ola de la escena donostiarra. Fundó los grupos Deriva y Amor a traición, con los que grabó varios elepés; y firmando ya con su propio nombre, creó discos imprescindibles como 1971, Diarios, Paradoja o Niño futuro, con canciones memorables que le fueron granjeando un prestigio que sigue creciendo. Absolución, título elegido por el propio Berrio antes de fallecer, es un libro editado por La Veleta, un prestigioso sello de poesía y narrativa, que cuenta con el apoyo del Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa, y recoge la mayoría de las letras de sus canciones a lo largo de más de cuarenta años de carrera.

 

"ABSOLUCION" ENTRE LAS MANOS (Texto de Gema Amiama) 
Se ha disparado el primer cartucho que anunciara semanas antes en un post; ha impactado en la diana de mi pecho el esperado y espléndido paquete con los libros de las canciones y poemas según me lo entregaba la mensajera y remitido por Comares, la Editorial granadina.
Inmediatamente lo desempaqueto con presteza a la par que mi ánimo se columpia velozmente entre las ganas de abrirlo y mirar en su interior (como ese gesto tan infantil que perdura en la memoria); la satisfacción porque ya está aquí conmigo y el derrumbe subsiguiente en milésimas de segundo por la gran pena de ser yo quien fuera su destinataria y no en quien todos pensamos.
Me rearmo y continúo el ritual…y ahí está, tendido entre los demás libros; con la luz dorada en su portada y ese exuberante vientre de laúd reafirmándose en su potente columna proyectándo el título absolución "ad infinitum" canciones de Rafael Berrio.
Mi alma se mimetiza con el desértico y árido paisaje de fondo.
¡Qué hermoso laúd!
Y pienso lo bien que le pega esta sobria portada a este libro querido de mi querido. No albergo ninguna duda que le encantaría, que sentiría que está hecho para él; y sé claramente que estaría satisfecho por esta fina elección que el señor Andrés Trapiello tan acertadamente ha rescatado.
Sigo hacia dentro identificando letras, salto hacia el índice y de repente me viene automáticamente el recuerdo, la cara de interés que Rafa le ponía, y sus manos cuando se acercaba a un libro.
Lo examinaba detenidamente por los seis costados, sin exagerar, lo tocaba sintiendo la piel que lo envolvía, con cierto recato, como si cogiera una temblorosa rosa a punto de deshojarse; miraba la imagen de la cubierta, la tipología de la letra, color y seguía inspeccionando la contracubierta, que la leería en lectura vertical, el lomo; sin sentir el avance del tiempo, que detenido sorprendía al mismísimo cuco que paciente esperaba la apertura de sus compuertas, cosa que no sucedía.
Y después de relamerse en la lentitud, si acaso, bajaba la faja si la hubiere y abordaba las solapas donde seguía recreándose, absorto y reconcentrado en un acto, tan aparentemente simple como abrir un libro pero que entre sus manos acababa convirtiendo en un arte, el arte de abrir un libro, que en su extremada lentitud hacía que ese instante fuera bautizado de sutil y conmovedora belleza.